Teorías evolutivas
Teorías evolutivas
A lo largo del tiempo han surgido diversas teorías para explicar la diversidad de seres vivos que habitan la Tierra. La observación de similitudes y diferencias entre organismos de regiones geográficas diferentes siempre ha motivado la curiosidad del ser humano para explicar su origen. Además, los procesos de domesticación para la obtención de alimento, materiales para construcción o fabricación de utensilios han llevado a la humanidad a preguntarse cómo seleccionar y reproducir con eficacia a las especies que les son beneficiosas. Asimismo, también es importante identificar aquellas especies que son nocivas por ser venenosas, parásitas o causantes de enfermedades infecciosas que pueden provocar la muerte.
Desafortunadamente, el hecho de que los organismos puedan cambiar a través del tiempo y los mecanismos por los cuales ocurre la evolución tomaron mucho tiempo en ser aceptados por la comunidad científica y por la sociedad en general. El problema para aceptar la teoría de la evolución es que el conocimiento de los seres vivos estuvo impregnado de dogmas religiosos que se establecieron durante los 1,000 años que duró la Edad Media. Un dogma es un conjunto de creencias que son tomadas por verdades absolutas y su veracidad no es susceptible de ponerse a prueba.
Durante la Edad Media, se estableció como dogma que todos los seres vivos fueron creados por una entidad divina de manera simultánea (postura conocida como creacionismo) y que se han mantenido sin cambios desde dicho evento (postura conocida como fijismo). Asimismo, la biodiversidad observada era prueba de la omnipresencia y perfección de dicha divinidad. Se tomaba por verdades absolutas todas las ideas escritas en la Biblia respecto a la creación del mundo. Por ejemplo, contando los años que habían vivido los descendientes de Adán y Eva, se estimó la edad de la Tierra en 6,000 años de antigüedad (actualmente se sabe que la Tierra tiene una edad de 4,500 millones de años). Cualquier pregunta de investigación sobre la naturaleza debía responderse estrictamente consultando las sagradas escrituras en lugar de observar o experimentar directamente con los fenómenos naturales.
Para entender por qué se estableció este contexto dogmático en el estudio de la naturaleza, es necesario comprender que el creacionismo y el fijismo eran parte de un esquema conceptual vinculado a la estructura política y económica de la época medieval. Las clases sociales, los seres vivos, los fenómenos naturales, incluidos los astros, ocupaban un lugar preestablecido por un ser supremo. Pensar que en cada región terrestre había un lugar natural para cada ser vivo iba de acuerdo con la idea de un orden socialmente establecido en el cual la aristocracia, el clero y los siervos ocupaban también un lugar naturalmente predefinido. Los siervos, que constituían gran parte de la población, carecían de movilidad social y tenían que trabajar para los señores feudales. Por su parte, la aristocracia y el alto clero se perpetuaban en el poder político bajo la ideología de este “orden natural” establecido por Dios. Cualquier insinuación que pudiese existir sobre una noción de cambio en la naturaleza y la sociedad era censurada y perseguida por la Santa Inquisición.
Por lo anterior, las primeras ideas sobre el cambio evolutivo de los organismos comenzaron a proponerse en la época de la Ilustración (siglos XVIII y XIX) y su aparición coincidió con la Revolución francesa (1789 - 1799) y la Revolución Industrial en Inglaterra (1760 - 1840). Es decir, primero se requirió un cambio en la estructura social que superara la ideología de la época medieval para que la información obtenida de diferentes campos de investigación como la anatomía comparada, la paleontología, la geología, la botánica y la zoología se interpretara como evidencia de la evolución de los seres vivos.
Realicemos un recorrido sobre las teorías que se han planteado para explicar el cambio en los seres vivos.
https://youtu.be/J5jeG3aFEIQ?si=mPAtBge1jwV7IyAL
Lamarck
Las ideas sobre el cambio de los seres vivos comenzaron con los naturalistas del siglo XVIII, de los cuales el primero en proponer una teoría sobre la transformación de las especies fue el botánico y zoólogo francés Jean-Baptiste Lamarck, quien trabajó en el Jardín del Rey a partir de 1779 y que se convirtió en el Museo de Historia Natural de París en 1793. Ideológicamente, siempre apoyó los proyectos de los gobiernos derivados del triunfo de la Revolución de 1789 como la implementación de un Código Civil, la creación de un Sistema Decimal de pesos y medidas estándares y el desarrollo de un proyecto educativo para toda la nación a cargo del Estado. Coincidía con la idea progresista de la Ilustración de que el conocimiento de la naturaleza a todos los niveles, desde el universo hasta el ser humano, aseguraría el progreso de la humanidad. Su principal trabajo se tituló Filosofía Zoológica y lo publicó en 1809.
Jean-Baptiste Lamarck publicó Filosofía Zoológica (1809)
Lamarck comprendió que la vida es una forma de organización de la materia, la cual tiende a la complejidad debido las exigencias que los cambios ambientales imponen al desarrollo de los organismos. El análisis de los diferentes niveles de complejidad u organización observados en los animales le permitió clasificarlos jerárquicamente desde los organismos más sencillos, llamados en ese entonces Infusorios (que son los actuales protozoarios, esponjas y medusas), pasando por Vermes (grupo que contiene a especies de gusanos y moluscos) y los Insectos hasta llegar a los Vertebrados. Este incremento en la complejidad de los animales la llamó tendencia intrínseca de los organismos hacia la perfección y era una característica que distinguía a los seres vivos de la materia inorgánica.
La tendencia intrínseca de los organismos hacia la complejidad no está dirigida por ninguna entidad divina, sino que es moldeada por el ambiente físico-químico en el cual viven los animales. Cada tipo de ambiente condiciona las necesidades a las que debe responder un animal para desplazarse, conseguir alimento, reproducirse o cuidar a sus crías. Un animal que requiera reducir el uso de alguno de sus órganos podría llegar a perderlo. Por el contrario, si las condiciones ambientales obligan al animal a emplear un órgano con mayor frecuencia, éste se fortificará, se desarrollará y podría convertirse en un órgano nuevo (Ley del uso y desuso). Cada transformación de lo simple a lo complejo es un proceso irreversible que diversifica a los seres vivos, desde las formas más sencillas (los infusorios) a las más complejas (los mamíferos).
Los cambios producidos por el uso o desuso de órganos podrán mantenerse, incrementar o desaparecer si una especie se mantiene bajo las mismas condiciones ambientales tras varias generaciones, pues un individuo por sí solo no se modificará por completo. Por lo tanto, se requiere que se hereden las características adquiridas a la descendencia y que los cambios se acumulen a lo largo de varias generaciones para producir una progenie modificada (Ley de la herencia de caracteres adquiridos).
Escucha el siguiente audio para conocer ejemplos de cómo aplicar las leyes de Lamarck:
Las ideas de Lamarck fueron poco aceptadas por sus contemporáneos, pues contradecían las teorías catastrofistas de Georges Cuvier, otro naturalista francés quien propuso la desaparición y sucesión de faunas por catástrofes naturales para explicar la existencia de fósiles. Por ejemplo, Cuvier fue el primero en proponer la desaparición de los dinosaurios por un evento de extinción masiva. La diferencia fue que Cuvier, aunque reconoció el fenómeno de extinción, mantuvo un núcleo fijista y creacionista en sus explicaciones.
Ante el ascenso de Napoleón Bonaparte y el período de la Restauración borbónica en Francia, la Iglesia volvió a ganar poder político, por lo cual las ideas conservadoras de Cuvier fueron aceptadas por el sistema monárquico restaurado. Lamarck murió en la pobreza y ciego en París en 1829, en el panegírico de su funeral (en el discurso pronunciado a su memoria), fue señalado por sus colegas de poseer pensamientos extravagantes y construir “vastos edificios de ideas” sobre cimientos imaginarios.
No fue sino hasta mediados y finales del siglo XIX que Darwin y sus contemporáneos reconocieron la importancia del trabajo de Lamarck, pues fue el primero en romper con el dogmatismo del creacionismo y propuso una teoría basada en leyes obtenidas de la observación cuidadosa de los seres vivos. La teoría de Lamarck no se considera evolucionismo, como se comprende actualmente en biología, sino que se trata de una teoría transformista, pues no incorpora la dimensión del tiempo geológico en miles de millones de años ni los patrones biogeográficos de especiación, como sí los abordará Darwin (1859) y Ernest Mayr (1940) en teorías posteriores. Además, Lamarck pensaba que las formas de vida menos complejas, como los infusorios se creaban por generación espontánea, teoría que fue refutada por Luis Pasteur en 1866. Sin embargo, Lamarck puso de manifiesto la importancia de considerar el ambiente y la herencia para explicar la diversidad de seres vivos, dos conceptos que se mantienen en el núcleo conceptual de la biología hasta nuestros días.
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