Periodo entreguerras

Periodo entreguerras

La reconstrucción de Europa

El periodo entreguerras inicia al finalizar la Primera Guerra Mundial, el 11 de noviembre de 1918, cuando los países vencedores (Francia e Inglaterra), los derrotados (Alemania y Austria) y el resto de naciones que participaron afrontaron las consecuencias de la devastación provocada por el conflicto y dedicaron sus esfuerzos a la reconstrucción de su infraestructura y su economía.

 

Revisa en la imagen la situación de las potencias europeas durante los años veinte.



El imperialismo japonés

A finales del siglo XIX, Japón se convirtió en una potencia mundial gracias a la apertura de su economía, por lo que transitó de un modelo económico feudal a uno capitalista. Así comenzó su carrera imperialista y su desarrollo militar e industrial.

 

En 1904, Japón y Rusia se disputaron Corea, de lo que Japón resultó vencedor. Esta victoria marcó el inició de la expansión militar, que determinó su participación en la Primera Guerra Mundial como aliada de la Triple Entente.

 

Para 1919, el país construyó una poderosa marina de guerra y amplió sus territorios en China, Corea e Indochina. La crisis de 1929 agravó la situación interna y aceleró el expansionismo.

En 1926, Hirohito tomó el trono y esto agudizó la represión a los movimientos democráticos. Diez años después, los liberales ganaron las elecciones gracias a sus reformas políticas y sociales, lo que provocó un levantamiento militar en Tokio.

 

El emperador Hirohito estimuló una política militarista y continuó con los planes expansionistas que condujeron a la Segunda Guerra Mundial.





Figura 1. Emperador Hirohito

Estados Unidos y los felices años 20

Mientras los países europeos se destruían entre sí durante la Gran Guerra, Estados Unidos se beneficiaba al proveerles armas y materias primas, además de otorgarles créditos para financiar su participación en el conflicto bélico.

 

Después de la guerra, Estados Unidos continuó su desarrollo económico con la producción en serie, la cual facilitó el aumento de los productos que se ofrecían en el mercado y que se exportaban a Europa.

 

También mantuvo una política exterior proteccionista que limitaba la exportación de los países europeos. Sin embargo, Inglaterra y Francia invirtieron en países latinoamericanos, entre ellos México, Argentina o Brasil.


Figura 2. Producción en serie de automóviles.

Todo lo anterior permitió que el país de América del Norte aumentara su riqueza en las reservas de oro. Para 1928, el país contaba con 4 500 millones de dólares de reserva, lo que constituía la mitad del oro del mundo.

 

Este panorama de bonanza produjo una aparente prosperidad. Los ciudadanos tenían facilidad para acceder al crédito, con el que adquirían los productos que deseaban, así como acciones, es decir, que invertían en la bolsa de valores. Por esta razón, a esta década se le conoce como los felices 20.

Crisis del 29 y la Gran Depresión

La depresión mundial de 1929 a 1932 se originó en Estados Unidos y se transmitió a los países exportadores de materia prima, por medio de la reducción del comercio mundial, la deflación internacional y el reflujo de capital.

 

La producción excesiva y no planificada provocó el aumento desmedido de productos ofrecidos en el mercado. Los bancos ofrecían créditos de forma descontrolada a los consumidores para comprar estos productos y para invertir en la bolsa de valores por medio de la adquisición de acciones. Por otro lado, los grandes propietarios de las industrias acumularon el capital.

 

Llegó el momento en el que los consumidores se quedaron sin dinero para pagar las deudas o para adquirir productos. El día que reventó la burbuja de prosperidad, los inversionistas comenzaron a vender desesperadamente sus acciones. Ese día fue el jueves negro: 24 de octubre de 1929.


Figura 3. Inversionistas en Wall Street.

La quiebra de la bolsa de valores de Nueva York fue el momento más dramático de una crisis sin precedentes. En el siguiente video, podrás identificar los factores que detonaron la crisis del 29 y sus efectos, que se conocen como la Gran Depresión.

Las consecuencias de la crisis del 29 y la gran depresión fueron fatales para los países europeos y particularmente para la economía alemana, que dependía casi por completo de los préstamos estadounidenses a corto plazo.

Para saber más

Te recomendamos el siguiente video, que explica cómo funciona la bolsa de valores.

 

En este video conocerás otra perspectiva sobre el crack del 29, mediante los testimonios de quienes vivieron la Gran Depresión:

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